Ángel Valera
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Notas ·  · 3 min de lectura

Por qué he rehecho mi web, y qué decidí yo

La IA escribió el código de esta web. Yo no escribí una línea, pero tomé todas las decisiones. Qué construí, qué no, qué rechacé y qué escondí.

La semana pasada PHP publicó parches de emergencia para dos fallos críticos: ejecución de código sin autenticación, 9,2 sobre 10, y ya se estaban explotando antes de que existiera el parche. Afectan a todas las versiones desde 2012. Lo normal es actualizar y seguir.

Yo aproveché para otra cosa: rehacer mi web personal.

Lo que había

La anterior era de 2018 y vivía en un hosting compartido con PHP. Tenía un mailer.php para el formulario de contacto y un info.php público que se me olvidó borrar. No sé si era vulnerable; el problema es que tampoco lo sabía antes. Una web que no miras en ocho años es una web que no sabes qué hace.

Lo que hay

La nueva no ejecuta nada en el servidor. Es un solo archivo HTML con su CSS y su JavaScript, sin frameworks ni dependencias. Se prerenderiza al construirla, así que se lee entera sin JavaScript, y Google también la lee entera. Está en español y en inglés, tiene modo oscuro y una gráfica de mi trayectoria en la que cada barra mide lo que duró de verdad cada etapa, de 1998 a 2026.

Lo único que corre en un servidor es el formulario: una función de Node que envía el correo por SMTP desde mi propio dominio, sin pasar por terceros. Menos superficie que parchear.

Cómo se construye

El build es un script de Node. Carga la página en jsdom, deja que su propio JavaScript la pinte y guarda el HTML resultante, una vez por idioma. Las fuentes salen de este mismo dominio, el sitemap y el feed se generan solos y cada push a la rama principal despliega en Vercel. Esta nota que lees se escribió en Markdown y pasó por el mismo script.

Quién hizo qué

El código lo escribió un agente de IA, Claude Code. Lo probó en escritorio y en móvil, pasó Lighthouse y lo desplegó. Yo no escribí una línea.

Pero decidí todas. Y esa es la parte que quería contar, porque ahí es donde está el trabajo.

Qué construir. Una página estática que se lee sin JavaScript, y un formulario que envía por SMTP propio. Nada más en el servidor.

Qué no construir. Frameworks, CV descargable, analítica con cookies. Cada cosa que no está es una cosa que no hay que mantener ni explicar.

Qué rechazar. Tres versiones del selector de proyectos, dos nombres para el juego y un violín que parecía un cello. La IA propone rápido y propone mucho; decir «eso no» es la mitad del trabajo.

Qué esconder. Esta web tiene doble fondo: un juego de magia, siete estaciones que encontrar y una palabra de paso para salir, con un modo fácil para quien no es del oficio. Y un homenaje a Juan Tamariz. No cuento más: la gracia es buscar.

Los números

Al publicarla, Lighthouse en móvil daba 98 en rendimiento y 100 en accesibilidad y en SEO. 256 KB en total, fuentes incluidas: menos que una foto hecha con el móvil.

Lo que me llevo

Rehacerla me obligó a mirar atrás: 27 años programando, seis empresas, tres proyectos propios y una afición que no sale en ningún CV. Y caí en que no había contado casi nada de todo eso. Esta sección existe para eso: una nota cada martes, hasta Navidad, con la versión larga de lo que cuento en LinkedIn.

La IA multiplica lo que ya sabes hacer. Las decisiones, el gusto y saber decir «eso no» siguen siendo el trabajo.